Austria ha sido uno de los más importantes escenarios de la historia contemporánea de Europa, siendo su época de mayor esplendor, la época imperial, que impregno el país de un esplendor palaciego de gran belleza que aun brilla con luz propia al son del Danubio Azul.
Austria limita al norte con Alemania y la República Checa, al este con Eslovaquia y Hungría, al sur, con Eslovenia e Italia y al oeste, con Suiza y Liechtenstein.
El territorio está formado por una zona alpina, una subalpina y otra llana. La primera comprende los macizos de Vorarlberg; los Alpes Calcáreos del Tirol; los Prealpes de Salzburgo; los Prealpes de Austria; los Alpes Carintios y los macizos de Tauern, con alturas como el Wildspitze (3.774 metros), el Grossglockner (3.798) y el Grossvenediger (3.573). Esta zona está cruzada por la depresión del Inn, que sirve de eje de comunicación y en donde se encuentra la ciudad de Innsbruck.
En los Prealpes de Salzburgo, los históricos yacimientos de sal dan nombre a la ciudad de Salzburgo y al río Salzach. En la región alpina abundan los paisajes pintorescos que se benefician de un clima más suave que permite los cultivos cerca de las nieves perpetuas. En los Alpes Carintios, con alturas superiores a los 3.000 metros, la vida es agrícola y ganadera. Su centro es Klagenfurt.
La zona subalpina es un territorio donde abundan las colinas. Está bañado por el Danubio, principal vía de comunicación austriaca y única comunicación con el mar, que forma en su discurrir profundas gargantas, especialmente junto a Grein e Ybbs. Al este están las colinas de Estiria, región en la que se encuentra Graz. Viena se encuentra ubicada en una amplia cuenca de la que recibe su nombre.
La diversidad de clima y el relieve crean una gran riqueza de especies vegetales. Austria figura entre los países europeos más ricos en bosques: las regiones forestales ocupan casi el 40% de la superficie total. En la región subalpina el bosque ha sido reemplazado, paulatinamente, por tierras de labor. En el borde norte de los Alpes, en zonas no muy elevadas, dominan los pastos, mientras que la zona del este está poblada por matorrales, florestas y brezo estepario.
Esta riqueza natural, sumada al patrimonio histórico y monumental, convierten Austria en un Country muy atractivo para el turismo, y a esto debemos sumarle, su herencia cultural, especialmente en el mundo de la música que hacen que este país no deje indiferente a nadie.